Una oleada de dolor e indignación.
La actuación de la Policía española, de la Guardia Civil
y, sobre todo, de la Ertzaintza, no pudo evitar que miles de ciudadanos mostraran
en las calles su dolor por la muerte de Arkaitz Otazua y su indignación
por la situación del país, pese a que varias personas acabaron
en elhospital y comisaría. Gran parte de los comercios del Casco Viejo
bilbaino secundaron el paro convocado por la izquierda abertzale.
19/09/03.
La jornada de protesta por la muerte de Arkaitz Otazua tuvo su mayor reflejo
en Alde Zaharra de Bilbo, donde gran parte de los negocios permanecieron cerrados
durante la tarde de ayer en señal de duelo.
En su intento por evitar la actuación de los piquetes informativos, la
Ertzaintza tomó la zona. Sin embargo, grupos de personas recorrieron
las calles del barrio lanzando octavillas e informando de la convocatoria.
Esta fue secundada por numerosos comercios de Alde Zaharra, especialmente en
calles como Errondabide, Somera, Kale Barria, Jardines, Pelota, Perro, Santa
María o Barrenkale, donde la incidencia del paro fue casi total.
En otras calles de Alde Zaharra la repercusión resultó menor,
pero también cerraron muchos establecimientos, espe- cialmente pertenecientes
a la hostelería. De este modo, el corazón de Bilbo se convirtió
en el epicentro de una oleada de dolor cuyas ondas se extendieron en todas las
direcciones y llegaron a todos los herrialdes.
Por ejemplo, en Iruñea. Aunque la Policía española ocupó
las calles de Alde Zaharra, no pudo impedir que el recuerdo a Otazua estuviera
presente en otros puntos de la capital navarra. 300 personas se manifestaron
en Txantrea y 20 participaron en una concentración en Arrosadia.
En Gasteiz, hubo actos de homenaje en dos centros educativos: Koldo Mitxelena
y Durana. Un centenar de personas intentó manifestarse al mediodía,
pero lo impidió la Ertzaintza. Uno de los participantes declaró
que «teníamos permiso, pero han venido los ertzainas y nos han dicho
que estaba prohibida». En la capital alavesa se preveía otra manifestación
a las 20.00, pero la Ertzaintza cargó. Detuvo a dos personas y dos más
fueron trasladadas a Urgencias por un porrazo en la cabeza y un pelotazo en
la espalda, según testigos. Su estado se desconocía al cerrar
esta edición.
Participantes denunciaron incluso que un ertzaina mostró su pistola sin
llegar a utilizar, pero provocando un gran susto.
Los encontronazos con la Ertzaintza comenzaron ya la víspera en Durango,
donde hubo tres heridos. Según informaron vecinos, los ertzainas entraron
en varios bares de la localidad, rompiendo fotos y carteles en honor a Otazua
(cuentan que llegaron a utilizar hasta espátulas para ello). Dos de los
heridos denunciaron haber sido golpeados mientras se encontra- ban en un bar.
Uno de ellos tuvo que ser trasladado al hospital.
En este lugar, 300 personas participaron ayer en una manifestación precedida
por una gran ikurriña con crespón negro. Al término de
la misma, los ertzainas aparecieron en una furgoneta y dispersaron a la multitud
a golpes y porrazos. Los vecinos de Durango denuncian que la Policía
autonómica estuvo toda la mañana en las inmediaciones del Instituto
e identificó a seis jóvenes.
En Eibar, por la mañana hubo asambleas en los centros de enseñanza,
donde se repartieron octavillas y se colocaron carteles con la imagen de Arkaitz
Otazua. La manifestación prevista para la tarde no se pudo celebrar debido
a la amplia presencia policial, aunque sí se llevaron a cabo varios cortes
de carretera.
Algo similar ocurrió en Herriko Plaza de Ordizia, donde los uniformados
no permitieron manifestarse a los 150 vecinos que acudieron a la convocatoria.
En Arrasate, un vecino denunció que una furgoneta de la Ertzaintza «arremetió
a toda velocidad» contra el centenar de personas concentradas y «trató
de atropellar a alguien». Además, indicó que cuando la manifestación
pasó ante la sede del PSE «una persona se puso a provocar».
En Errenteria-Orereta, los 350 manifestantes pudieron completar tan sólo
la mitad del recorrido. En ese punto, tres furgonetas de la Ertzaintza interceptaron
la marcha, que se dio por finalizada un cuarto de hora después.
En Lesaka, treinta personas llevaron a cabo la protesta pese a que la Guardia
Civil amenazó con cargar. Desde Santurtzi, un vecino denunció
la actitud de la Ertzaintza, que entró en la herriko taberna y arrancó
carteles en recuerdo de Otauza y otros en contra de la tortura.
En el barrio donostiarra de Amara Berri, veinte personas participaron en una
asamblea, tras la cual se cortó el tráfico de la Avenida de Madrid
con una pancarta. Varias dotaciones de la Ertzaintza hicieron acto de presencia
a los pocos minutos y tomaron los alrededores del Instituto Politécnico.
En Baiona participaron 55 personas, mientras que en Donibane Lohizune fueron
36. Las capitales de Nafarroa Beherea y Zuberoa fueron el escenario de otros
tantos actos de protesta: en Donibane Garazi estuvieron 20 personas y en Maule
15.
Los actos previstos sí pudieron realizarse con cierta «normalidad» en
otras localidades, entre las que se pueden citar Hernani (250 personas), Tolosa
(120), Etxarri-Aranatz (50), Otxandio (35), Gernika (70), Zornotza (80), Lekeitio
(120), Markinan (70), Basauri (200), Larrabetzu (40) y Soraluze (60).