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" En defensa de la humanidad "


28 de octubre del 2003

Intelectuales de quince países celebran
un Encuentro en Defensa de la Humanidad

Blanche Petrich
La Jornada

Evo Morales, lider del MAS de Bolivia, un país pobre que no suele ser protagonista en ningún encuentro internacional, se levantó ayer en el foro En defensa de la humanidad como la voz del momento. Y Morales, uno de los eternos relegados por ser indígena, líder de campesinos pobres y, peor aún, de cultivadores de coca, fue el que dio la cátedra a los intelectuales del hemisferio reunidos en el Polyforum, bajo la representación pictórica de otra marcha de la humanidad, la del coronelazo David Alfaro Siqueiros.
La gran tarea de hoy, expresó el dirigente del Movimiento al Socialismo (MAS), "es crear el poder del pueblo". Y sobre esto abundó: "Cuando hablamos de defensa de la humanidad, ésta pasa por la eliminación del imperialismo".
Propuso además que se busquen las vías para convocar a una gran cumbre, donde quepan precisamente los intereses y las preocupaciones de quienes luchan en ese sentido, una reunión con los presidentes de Cuba, Fidel Castro; de Venezuela, Hugo Chávez, y de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, así como con luchadores sociales que acompañan a los campesinos, los obreros y los indígenas en estas lides.
Hombres y mujeres de la llamada "sociedad del conocimiento" -intelectuales, pues- se pusieron de pie y saludaron al aymara boliviano con un largo aplauso y refrendaron, en el debate que siguió después y continuará mañana, la urgencia de seguir tejiendo redes de redes, construyendo vías imaginativas y desarrollando un pensamiento crítico que permita, en otras latitudes, alcanzar lo que, por ahora, lograron los campesinos y obreros en Bolivia: meter un gol en la portería del imperio.
Pablo González Casanova compartió la sesión inaugural con un discurso en el que propuso que en las tareas prácticas de organizar redes de redes y asociaciones de asociaciones, los intelectuales y los científicos "por la vida, la democracia, la liberación y el socialismo" se comprometan a construir "espacios de consenso para una política alternativa y una organización de 'los muchos', que cuente con los descubrimientos y conocimientos más recientes de los intelectuales y dirigentes comprometidos con el quehacer científico y humanístico, y con la vida".
Antes había citado a algunos de estos actores de la coyuntura latinoamericana: "la imaginación creadora de los zapatistas mexicanos, los cocaleros bolivianos, los piqueteros argentinos, los 'sin tierra' brasileños". En suma, los movimientos sociales que desde la pobreza y la exclusión han abierto nuevas vías para las luchas de siempre.
Por su parte, John Cockfort, de Estados Unidos, parte de un buen contingente de intelectuales de ese país, que desde las entrañas también se identifican con estos combates, puso por delante algunas "humildes sugerencias" para la agenda a seguir.
Entre otras, reconocer en primer término que hay continuidad del imperialismo estadunidense en los recientes decenios a pesar de los desacuerdos en puntos poco importantes entre los partidos Demócrata y Republicano y la existencia de "imperialismos menores" en Europa, Canadá y Japón, lo mismo que el papel "pro imperialista" del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas.
Además, propuso incluir en la lista de luchas sociales del mundo las batallas que ocurren dentro de Estados Unidos, "en contra de un nuevo macartismo y los valores del conformismo": los movimientos antibélicos, pro derechos civiles y en defensa de los migrantes.

¡Ya basta!, de Chiapas a Bolivia

Antes de iniciar la apretada agenda que tuvo programada en su breve escala en México, Evo Morales se declaró "nervioso" por tener que enfrentarse primero a ilustres intelectuales y después a diputados. Acudió como, afirmó, van los líderes populares sin formación académica a este tipo de foros, "como a una gran universidad para ilustrarnos, intercambiar experiencias y seguir fortaleciendo a nuestras organizaciones". Pero lo que mostró en el Polyforum, además del discurso sencillo y claro, fue el dominio de la palabra y la escena, largamente entrenado en las luchas desde las bases.
Expuso, primero, lo que los convocados en el foro anhelaban oír de viva voz, lo que Morales llamó "la gran revuelta de los vilipendiados", el momento en que "la razón del pueblo se ha impuesto y ha empezado a derrocar al imperio". Definió la fecha de la caída del ex mandatario Gonzalo Sánchez de Lozada, 17 de octubre, como el "día de la identidad de los bolivianos".
E hizo la referencia necesaria: "Dijimos, como el subcomandante Marcos, basta de políticas de hambre y miseria. Empieza una nueva etapa de cómo construir, cómo acabar con el egoísmo, el individualismo, y desde las comunidades indígenas, desde los barrios, construir otras formas de convivencia desde la solidaridad, la reciprocidad, la redistribución de las riquezas concentradas en pocas manos".
En pocas palabras, trazó el camino necesario: de la calle a la disputa por el poder con una nueva concepción: "Yo entendí recién sobre la política, antes la odiaba, le temía, pero me di cuenta de que la política es la ciencia de servir al pueblo. Creo en el poder del pueblo. Primero fue la experiencia de un departamento, una región. Ahora me he dado cuenta de que es importante el poder de un pueblo, de toda una nación".
Y habló de su visión del mundo: "No estamos tan solos. Después de semejante intervención sangrienta de Bush en Irak crece el pensamiento antimperialista, crece esta forma de organizarnos, de autoconvocarnos para enfrentar una agresión del imperio contra nuestros pueblos."

Otra vez: "¿Qué hacer?"

En la sesión inaugural también habló Raquel Gutiérrez, socióloga de la Universidad Nacional Autónoma de México, ex presa política en Bolivia, quien identificó dos eventos recientes, el "descarrilamiento" de la reunión de la Organización Mundial de Comercio, en Cancún, y la victoria popular en el país sudamericano, como dos momentos que "parecen insinuar" la ruptura de un ciclo que alcanzó su máximo nivel de luto y pena con la ocupación militar estadunidense de Afganistán e Irak.
Cancún y Bolivia, añadió, "parecen marcar un ritmo nuevo que a la vez intensifica las diversas luchas de resistencia" en el continente: Argentina, Ecuador, México, Cuba.
A partir de ahí arrancó el debate. Adolfo Sánchez Vázquez, maestro de muchos de los académicos presentes, filósofo de muchas generaciones, empezó proponiendo la revalorización, en este milenio, de conceptos como socialismo e imperialismo.
Y es que, en el lenguaje y en el análisis, volvió por sus fueros un término que en algunas cátedras fue jubilado y en otras discretamente guardado en el cajón de lo pasado de moda: el imperialismo. Al vino le llamaron vino: luchas antimperialistas. Nuevamente muchas de las preguntas y las reflexiones giraron en torno a la vieja pregunta de Lenin: "¿Qué hacer?"
Mientras algunos letrados prefirieron seguir leyendo la realidad a través de los cristales de los viejos dogmas -por ejemplo, expresando sobredosis injustificadas de optimismo en escenarios bastante más complejos-, otros prefirieron refrescar las ideas con las nuevas experiencias. Se habló de crear más redes, más lazos. Se propuso buscar un común denominador, evitar los vicios de las caducas vanguardias. Se insistió en reivindicar el derecho de los pueblos a la rebelión y a la revolución.
Se habló mucho más y este sábado continúa la discusión. Nuevamente los intelectuales escucharán la cátedra de los luchadores sociales: al dirigente del MAS boliviano Osvaldo Chato Peredo; a Luis Delía, piquetero de Argentina, y al abogado mixe Adelfo Regino. Y escucharán al subcomandante Marcos, con un mensaje videograbado: La pluma también puede ser una espada.
La privatización de servicios públicos genera hambre y miseria: Evo Morales. El líder indígena boliviano condena en San Lázaro a los gobiernos neoliberales. Abierta oposición de los diputados panistas a la intervención del político sudamericano.
Privatizar los servicios públicos significa violar los derechos humanos, porque "de ahí viene el hambre, la miseria, la marginación y discriminación", sostuvo Evo Morales. Invitado especial en la Cámara de Diputados, el dirigente indígena boliviano criticó a un sector de empresarios que forma parte de los grupos gobernantes porque "son parásitos del pueblo, son parte de la clase política que saca créditos y cuando no pueden pagar dicen 'condonación' y condonan, pero a los pequeños prestatarios no les conceden ninguna reprogramación".
La respuesta de Evo Morales a la acción de esa clase política se endureció por la doble moral que ésta impone: primero apela al apoyo del pueblo y después reniega de él.
"¿Qué nos decía la clase política? Que la política de los campesinos y los quechuas y aymaras es de palo y pico, que no tenemos derecho a hacer política, pero cuando llegan las elecciones nosotros tenemos la obligación de votar por ellos. Si ganan, nos someten a su política de miseria y hambre."
A la suma del oportunismo de un sector que ejerce el poder político se agrega la presión de los organismos financieros inter-nacionales porque su naturaleza es la de desnacionalizar los recursos de los pueblos y someterlos a los dictados de sus intereses.
"Qué bueno sería que los representantes del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional nos escuchen, que dejen de chantajear a nuestros gobiernos; que dejen de seguir saqueando nuestros recursos naturales, que dejen de privatizar los servicios básicos, que respeten la vida humana, y así podremos entre mexicanos, bolivianos y latinoamericanos construir una sociedad donde no haya marginación, discriminación, ni explotadores, ni explotados."
El dirigente boliviano apeló a la organización popular -indígena, campesina y trabajadora- para defender los recursos naturales. "Estoy convencidísimo de que con el poder del pueblo, con su conciencia vamos a recuperar la propiedad de los hidrocarburos, del gas, para que las trasnacionales respeten nuestros recursos naturales".
Al acudir al recinto de San Lázaro, invitado por las fracciones parlamentarias del PT y PRD que fueron respaldadas por el PRI, Convergencia y PVEM, y fue objeto de rechazo por parte del PAN, el dirigente indígena boliviano rechazó tácitamente la fórmula privatizadora de los gobiernos que mantienen el dogma neoliberal.
Por su parte, Pablo Gómez, líder del grupo parlamentario del PRD, manifestó que el programa neoliberal no ha representado el menor progreso y no ha resuelto problemas en ninguna parte del mundo, y en 20 años se ha desarrollado una corriente mundial que señala que es desde las instituciones financieras donde se ha aplicado a todo el mundo el programa del neoliberalismo.
El levantamiento popular en Bolivia, dijo, "debe a nosotros, también, enseñarnos cosas. México es un país que compra gas, pero que tiene este recurso. Cuando el gobierno decide que hay que dejar de importar gas porque tiene un precio artificial, el gas en México cuesta lo que decide el mercado en Texas. El precio del gas mexicano se decide en Texas, no en México. Entonces lanza una convocatoria para que las trasnacionales construyan los pozos. Y resulta que ahora, a despecho de lo que señala la Constitución, tenemos que contratar los servicios de trasnacionales para hacer agujeros en la tierra. Todo está mal: el precio del gas que pagamos cada vez que compramos cualquier producto industrial, la manera en que se obtiene, todo es un desastre".
También Gonzalo Yáñez, coordinador de la bancada del PT sostuvo que "las lecciones que nos brindan las heroicas luchas del pueblo boliviano al pueblo de México pasan por la movilización popular, que es el arma fundamental para vencer a los representantes de la oligarquía mundial; los parlamentos de Latinoamérica, y en particular sus diputados, como representantes populares, debemos ser el instrumento de la sociedad y del pueblo para articularnos con los movimientos sociales que defienden la soberanía nacional y la articulación de la vía social de corte democrático y popular".

El intento panista por impedir la presencia de Morales

El acto, que resultó un éxito, no se hubiese realizado si la decisión del PAN fuera la de mayor peso en San Lázaro. Desde el lunes pasado en la reunión de la Junta de Coordinación Política, el coordinador adjunto de los panistas, Germán Martínez, rechazó la idea del encuentro con Evo Morales porque su presencia en la Cámara de Diputados implicaría avalar la resistencia popular contra las políticas privatizadoras del Estado.
Martínez, quien se ha distinguido por llevar hasta el extremo sus posiciones políticas colocando en riesgo los equilibrios en el palacio legislativo, buscó ese día el apoyo del PRI, no obstante ese partido dio el sí a la propuesta de los petistas y perredistas. Desde ese día el panismo anunció que no participaría en el encuentro, al grado que el jueves por la noche la presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores, la panista Adriana González, se comunicó con Yáñez para informarle que su partido no intervendría, e inclusive la consigna para los legisladores del blanquiazul fue que no se pararan en el Salón Verde, que por otra parte registró un lleno como en pocas ocasiones.