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Argentina: La lucha continúa

Mirar para otro lado

Prof. Juan Carlos Sánchez
Cs. Jurídicas, Políticas y Sociales
(I. S. P. "Dr. Joaquín V. González")

El lunes 30 de este mes se cumplen seis meses de la tragedia de Once y en medio del dolor, de la indignación y de la desolación de los familiares de las víctimas, nos encontramos con una conducta reiterada entre quienes son sus responsables mediatos e inmediatos que también nos revela un viejo rasgo de argentinidad.

En el artículo CROMAGNON: A CADA UNO LO SUYO... se ha detallado el tenor de las responsabilidades de cada uno de los actores involucrados en uno de los hechos más trágicos pero evitables que tuvo la Ciudad de Buenos Aires y la Argentina, lo cual se halla en manos de la Justicia, de una justicia y de jueces cuya actividad es cuestionada por sus demoras y por sus fallos, en principio, ajustados a derecho.

Luego de la enfermedad de la magistrada María Angélica Crotto, el expediente judicial pasó a manos del Juez Lucini, quien arbitró diversas medidas procesales para comenzar a establecer los niveles de responsabilidad que les cabe a cada uno de los que debieron intervenir para este suceso tan doloroso. Y es, a raíz de ellas, luego de los testimonios recogidos que logró comprobar la participación policial en la vista gorda con respecto al exceso de capacidad del local bailable, lo cual no es nada nuevo teniendo en cuenta la alta corrupción policial existente, desde la pizza o el asado hasta el diario, al canillita de la esquina, para el comisario...

Por lo menos, esta actividad permitió abrir un camino hacia el deslinde de las responsabilidades objetivas, cuya dilucidación será objeto del juicio oral que se presume será iniciado el año próximo.

El procesamiento de Fabiana Fiszbin, Juan Torres, Ana María Fernández, Rodrigo Cozzani y Alfredo Ucar intenta desentrañar la madeja existente en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, luego del careo de la ex-Subsecretaria de Control Comunal con el Defensor Adjunto del Pueblo de la Ciudad, Dr. Atilio Alimena, por la negativa a reconocer el conocimiento de las advertencias emanadas de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires y ello, sin dudas, por la responsabilidad emergente como jefe de la Administración debería, por lo menos ha sido solicitado por los querellantes, motivar la convocatoria a declaración indagatoria del Dr. Aníbal Ibarra, Jefe de Gobierno de la Ciudad.

Estos procesamientos, junto con el de Emir Omar Chabán; de Villareal, como jefe de seguridad del local bailable; del manager de Callejeros, Diego Argañaraz y del encargado de control de la banda, Lorenzo Bussi, al igual que de los policías de la seccional 7a., comenzaron a aclarar esas responsabilidades pero todavía resta esclarecer la de los integrantes de la banda, quienes se presentaron a declaración indagatoria durante esta semana, como también la actuación del personal del SAME durante el rescate, bastante criticada por algunos familiares.

Pero este esfuerzo fue empañado por la excarcelación de Chabán, a manos de la Cámara del Crimen, quien podrá ser excarcelado por simples $ 500.000 a pesar de la enorme trascendencia pública del hecho y de la conducta pasiva ante la tragedia que se desarrollaba en el interior del local.

Jurídicamente, puede estar conforme a derecho y de eso, no existe ninguna duda por cuanto, al no tener antecedentes y haberse valorado su pasividad posterior de otra manera, tiene derecho a esperar el juicio en libertad pero surge el interrogante: ¿ la justicia miró para otro lado ? ¿ tuvo en cuenta su escapatoria del lugar de la tragedia ?, estas preguntas son las que se hacen los querellantes y que los pusieron en pié de guerra para hacerse escuchar, para expresar su rechazo pese al enorme dolor que sienten...

Sin embargo, si comenzamos a analizar las declaraciones de los integrantes de la banda, como el Pato Fontanet, también podemos afirmar que ellos están mirando para otro lado y olvidando asumir sus responsabilidades. Si se observa el video obtenido por una cámara que estaba en el VIP de Cromagnon, se advierte claramente la complicidad del vocalista con su público: ¿ se van a portar bien ?, en un tono que no sugería, precisamente, moderación a sus fans... Y lo mismo ocurrió con el resto de la banda, quienes prefirieron mirar hacia el Gobierno de la Ciudad y hacia Chabán, en lugar de hacer su autocrítica con respecto a su propia actuación durante la tragedia.

Tampoco podemos olvidar las declaraciones de Aníbal Ibarra, quien pretende desentenderse de sus responsabilidades con respecto al control de sus subordinados de la Administración y luego de haber recibido los informes de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad. También mira para otro lado; tal vez, rogando que no lo llamen a prestar declaración indagatoria... Pero es su costumbre: también toma esta misma actitud con respecto al resto de las problemáticas existentes en la Ciudad de Buenos Aires, desde el pésimo estado de la infraestructura escolar y hospitalaria hasta la morosidad en reglamentar las leyes sancionadas por la Legislatura, tan importantes como, por ejemplo, la Ley 1502 que estatuye el cupo laboral del 5 % del personal para las personas con discapacidad...

En el fondo de nuestra realidad, mirar para otro lado es una vieja costumbre argentina, igual que el mate o el dulce de leche... La argentinidad al palo es esta idiosincracia que nos permite transferir nuestras responsabilidades al otro para olvidarnos de las propias, pero así estamos y estaremos en el caso de no modificarla a tiempo...

No se trata solamente de conductas aisladas, sino de todos los argentinos en general. Siempre ponemos el ojo en la viga ajena, en lugar de la propia, cada vez que se nos presenta la ocasión para ello y más aún, cuando se trata de criticar a los demás.

Ahora bien, ante la coyuntura actual, ¿ podremos dejar de mirar para otro lado ?, ¿ podremos asumir nuestras responsabilidades como ciudadanos ?. La respuesta es de ustedes, queridos lectores...