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Latinoamérica

20 de april del 2004

La globalización de la guerra y el campo popular: la "Libertad" imperial

Grupos Acción Popular Chile

Al caer la estatua de Saddam Hussein en Bagdad, se dio rienda suelta al júbilo del imperio; emulando la caída del muro de Berlín, diarios y noticiarios celebraron el triunfo de la libertad por sobre la barbarie. La libertad impuesta por el capital, a punta de bombardeos e invasiones, la libertad del más fuerte de aplastar lo que le molesta o le es ajeno a sus objetivos económicos, la libertad de apoderarse de una parte del globo hostil a sus intereses y colocar cualquier riqueza a su servicio. Pero como ya aprendimos hace 30 años en nuestro país, la libertad que esgrimen los poderosos es la derrota de los pobres donde ponen su bota; no se trata de defender el antiguo régimen iraquí sino de reconocer que esta guerra sólo buscaba petróleo.

Pero no pocas contradicciones ha tenido que afrontar EEUU en esta tarea, poniendo en jaque - aunque sea momentáneo- sus relaciones con las demás potencias del imperio. La consolidación de la política de EEUU proyectándose como el gendarme internacional, ya no sólo como la potencia más importante de la orbe en materia económica, sino como el garante militar de grupos económicos que "globalizadamente" exprimen a los pobres del planeta, los pone en evidencia como un enemigo demasiado identificable. El resto de los países "industrializados" se subordina en gran medida, pero a la vez se resguarda, y muestra su cara "buena" y respetuosa.

Los logros norteamericanos en su lucha estratégica por la hegemonía energética como el caso del gas, en Afganistán, y por el petróleo en el caso de Irak, ha encontrado resistencia incluso en quienes representan sus mismos intereses pero que ven como extremadamente peligrosa la existencia de una fuerza incontrolable y capaz de imponer por sí sola, hegemonía planetaria.

Como decíamos anteriormente, la Francia conservadora de Chirac, el genocida gobierno ruso y el progresismo alemán aparecieron defiendo al mundo de la omnipotencia norteamericana, pero una vez caído el régimen iraquí, y como las mejores entrenadas aves de rapiña, vuelven a negociar con su rival la repartija del botín. Poco a poco se recompondrá la imagen de la ONU, que tantos réditos dio al capitalismo mundial en anteriores conflictos, poco a poco el capital globalizado recompondrá el orden necesario para continuar con la depredación de los recursos naturales bajo un manto de gobernabilidad en toda la orbe.

Si hay algo que impone este proceso de globalización, es la transversalización de los capitales en función de intereses comunes, de intereses mundiales. Vemos cada vez menos identificables a las burguesías nacionales y transnacionales que marcaron durante gran parte del siglo pasado fisuras ínter burguesas vitales para el desarrollo y condiciones de la lucha de clases. Hoy por hoy, son los rusos contra los chechenos, israelitas contra palestinos, yanquis contra todo lo que huela a petróleo (que no sea el propio obviamente); hoy por hoy, es el capital versus todo lo que se le oponga o pueda en algún momento hacerlo, sea la lucha separatista vasca o la guerrilla colombiana; sea cualquier identidad que no sea la del consumo, sea latinoamericanista, nacionalista o musulmana, y si bien, como hemos insistido en innumerables ocasiones, no nos identificamos con integrismos de ningún tipo, es fácil reconocer quienes imponen sus criterios y consiguientes abusos.

Sin embargo, claro es para todos aquellos que desde distintas latitudes intentan ver mas allá de la agitación oficialista, que solo un quinto de la población mundial no se encuentra en la pobreza. Incluso para antiguos defensores del pacifismo, es innegable que la única forma de luchar contra verdaderos genocidios que nos impone cotidianamente el capital, es enfrentar a quienes detentan el poder de producir las pobrezas. La pobreza material de la hambruna ataca a todos los continentes y la destrucción del medio ambiente pone en cuestión, incluso, la perpetuidad de la especie; la barbarie inmediatista intenta imponerse y al parecer la profecía auto cumplida de Fukuyama se nos cuela entre miserias propias del mundo pobre, y en nuestro caso aun más pobres por pertenecer a un tercer mundo no escondible por los tratados internacionales.

Pensar globalmente y actuar localmente

Queremos hacer notar, que una de las tareas de los revolucionarios se sitúa en la necesidad de dar cuenta del carácter global del enfrentamiento, desde nuestros orígenes planteamos la necesidad de pensar globalmente y actuar localmente.

No debemos olvidar que el enemigo es común a las distintas luchas, tanto de liberación nacional como de resistencia; y que sin duda la búsqueda de articulación, por lo que significa como acumulación de experiencias, será vital energía para nuestras propias tareas. Así, poco a poco ponemos mas atención a las luchas antiglobalización y la información que entregan; sin embargo, es fundamental comprender que no vemos viable la derrota del capitalismo a través de una "mega teorización", o la búsqueda de estrategias planetarias que resolverán el conflicto a la vieja usanza: dos grandes bloques, "burgueses y proletarios"

Al capital no se le vence porque se organicen grandes concentraciones de "vanguardia", como lo ocurrido en Seattle y Génova y si bien no son excluyentes, estamos convencidos que la acción popular revolucionaria debe partir desde donde se generan las contradicciones sociales y económicas: desde nuestras poblaciones y centros de trabajo, desde los centros de producción que hoy se sitúan en su mayoría donde el pueblo reside y convive con lo de su misma clase; desde los centros de educación y cultura, donde se forman tanto a los nuevos administradores del modelo como la mano de obra barata que les dará sustento.

Hablamos de la acción política generada desde una mirada global del conflicto de clase, pero aplicada a los lugares naturales donde los pobres podamos ejercer de manera directa nuestros derechos y desde donde también "naturalmente" surgen las organizaciones que hacen posible participar en la lucha por las demandas históricas de nuestro pueblo.