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Latinoamérica

17 de Abril _ globalización de la lucha por la tierra

Rogéria Araujo*
Brasil - Adital

- Son millones esparcidos por toda América Latina y forman hoy un verdadero ejército que exige un derecho que hace mucho tiempo les fue quitado: el de la posesión de la tierra. En este día 17 de abril, trabajadores del campo en todo el mundo van a realizar diversas manifestaciones por ser el Día Internacional de Lucha por la Tierra. En la pauta internacional de Vía Campesina, con sede en Honduras, pero con representaciones en casi todos los países, están los puntos clave para la solución de los problemas: una Reforma Agraria genuina y el rechazo a la política de la tierra del Banco Mundial.

Motivados también por una carta enviada por el Movimiento Zapatista, el mayor ejemplo del reconocimiento de la posesión de tierras comunales en México, en plena cúpula de la Organización Mundial de Comercio (OMS), en Cancun, la Vía Campesina daba algunas sugerencias, no muy diferentes de las de otros años, para llevar adelante las manifestaciones por una vida digna en el campo.

Las orientaciones para el día 17 son exigir una agricultura campesina sustentable, sin la dominación de las transnacionales; rechazar todos los tipos de acuerdos que se proponen "libres" ("¿Libres para quién?", indaga el comunicado); garantizar un sistema de protección a las semillas como patrimonio de los campesinos y de los pueblos indígenas; entre otras que siguen en una lista de demandas extensa, así como la propia historia de la lucha por la tierra, sobretodo, en América Latina.

"El día 17 de abril es un día de acción mundial. Esperamos que sea un día de acciones fuertes que contribuyan para lograr un cúmulo de fuerza de presión para que nuestros gobiernos cambien las políticas actuales", afirma la coordinación internacional de Vía Campesina, bajo la consigna: "Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza".

La misma esperanza que, en Brasil, es sostenida por cerca de 5 millones de trabajadores que no poseen tierras para plantar; o en las 423 familias paraguayas que fueron víctimas de la contaminación por productos usados en las plantaciones de transgénicos, sumados a otros cientos de campesinos paraguayos que, desde fines de la década del 80, vienen intensificando las actividades por el derecho de las tierras que perdieron a manos de las multinacionales; o en los cerca de seis millones de agricultores que necesitan tierra en Guatemala.

Mala distribución de las tierras

La cuestión de la tierra y la injusta distribución de las mismas son los puntos principales de la lucha por la tierra y, consecuentemente, por la Reforma Agraria. En Guatemala, por ejemplo, según lo levantado por Plataforma Agraria (PA), el 85% de las tierras cultivables están en poder de sólo el 1% de la población, mientras otros 14% de las tierras guatemaltecas quedan con el 96% de la población. En el medio de los porcentajes, cerca de 500 mil familias de campesinos viven por debajo de la línea de pobreza.

En Colombia, la situación tampoco es de las mejores y nunca lo fue, desde la colonización del país. Según Vía Campesina de Bogotá, entre 1984 y 1997, los propietarios de campos con más de 500 hectáreas (representando el 2% de los hacendados) pasaron a poseer del 32% de las tierras al 45%.

En este país, la ley de Reforma Agraria de 1994, en vez de ayudar a los agricultores, terminó por excluir a gran parte de 1 millón de familias sin tierra y de campesinos pobres, victimados por un sistema de crédito para tierras que hasta hoy les dejó deudas severas, la mayoría impagables.

En Brasil, la concentración de tierra está en las manos de 26 mil propietarios que representan menos del 1% de un universo de 5 millones de propietarios, destacan los datos del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST). Ellos son, por lo tanto, dueños del 46% de las tierras brasileras.

El resultado de esa concentración es que 5 millones de familias son parte del grupo de los Sin Tierra, denominación creada a partir del Movimiento que este año cumple 20 años de existencia.

En Bolivia, revertir la actual política de tierras también es la misión de los movimientos campesinos. Desde la década pasada, los indígenas vienen realizando marchas con el objetivo de presionar al gobierno para que les devuelva las tierras ancestrales. Hasta el momento, sólo fue homologada una pequeña parte del monto de las tierras, mientras que la represión es constante.

En México, la fuerza insurgente del Movimiento Zapatista surgió, hace 20 años, con el objetivo de resolver lo que fue iniciado con la Revolución Mexicana, en 1930: garantizar el derecho a las tierras comunales de todos los indígenas del país. La deuda que el Estado mexicano tiene con los indígenas es histórica, data de la independencia del país, cuando los indígenas, en su mayoría agricultores, tuvieron sus derechos a las tierras negados. Con la crisis del café y la poca tierra disponible para la siembra de maíz, los campesinos terminaron caminando al encuentro de las peores estadísticas del país.

Los campesinos y la coca

Insistiendo en el hecho de que la producción en gran escala de la coca es ilegal, el gobierno boliviano termina impidiendo y amenazando el trabajo de miles de campesinos que cultivan, ancestralmente la hoja de coca, para variados fines que no son el del narcotráfico. Una resolución de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), de 1961, prohibió el cultivo y el uso de la hoja. Prohibió también la costumbre antigua de los bolivianos de mascar la hoja por 25 años. Liberada sólo para ser usada para dar sabor, por lo que le cupo a la Coca-Cola quedar liberada para utilizar la planta.

Actualmente, el cultivo pasó a ser legalizado en un área de 12.000 hectáreas _ lo que es insuficiente para tantos cocaleros existentes en la región que terminan ocupando territorios considerados ilegales para la siembra. A causa de la fuerte presión y con el apoyo de las fuerzas militares, centenas de campesinos ya fueron asesinados.

Para las organizaciones campesinas de Bolivia, "el problema de los cocaleros, aunque el gobierno quiera ocultarlo bajo argumentos de lucha política o de narcotráfico, es un problema real de los sectores campesinos y del país y, como tal, debe ser resuelto en un diálogo abierto, bajo los criterios de la dignidad y soberanía nacional".

Contra el Alca y TLC

Los movimientos sociales en Quito, capital de Ecuador, van a estar recibiendo el día 17, como parte de la jornada de resistencia y de la Lucha Internacional por la Tierra, caravanas de las ciudades más próximas para una manifestación contra los acuerdos del Área de Libre Comercio de las Américas y del Tratado de Libre Comercio.

Como implican directamente cuestiones agrícolas, los acuerdos son vistos _ y en algunos casos como el de México, comprobados _ como amenazas a las actividades agrícolas en el campo. Las protestas serán movilizadas por la Confederación Campesina del Ecuador y por Vía Campesina.

"Las jornadas de resistencia en Quito serán días de lucha y fiesta, o sea, serán jornadas de reflexión, análisis y aprendizaje, de manifestaciones culturales y artísticas. Seremos miles de seres vivientes, provenientes de todos los rincones del planeta para hacer oír nuestras voces, para decir alto y fuerte: _¡Sí a la Vida! No al Alca_", afirma la Confederación.

* Rogéria Araujo es periodista de Adital.