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Latinoamérica

22 de mayo del 2002

Perú: Plan "Aluvion en Los Andes" y asesinato del presidente Gonzalo

Luis Arce

En 1994 publicamos (El Diario Internacional) el artículo Operación capitulación, Historia secreta de las "cartas de paz". En dicho texto señalamos que las "cartas de paz" que Fujimori y Montesinos falsamente adjudicaron al Jefe de la guerrilla peruana, fueron formuladas "bajo una concepción criminal y siniestra que implicaba el asesinato del presidente Gonzalo". Dijimos entonces, que "antes o después" él se convertiría en la principal víctima de los verdaderos autores de las cartas que calificamos de vulgar patraña fabricadas en las oficinas del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). A la luz de esta denuncia incontestable afirmamos que a partir de la publicación de la primera "carta de paz" (octubre 1993) sólo existían dos posibilidades en torno al destino del presidente Gonzalo: La primera se refería a que él habría sido asesinado después de abril de 1993 cuando fue trasladado de la isla San Lorenzo al penal militar del Callao. La segunda, consideraba que el presidente Gonzalo seguía con vida pero que su existencia transcurría bajo condiciones carcelarias brutales y de exterminio físico y mental.
¿Cuál de las dos hipótesis que desarrollamos en 1994 ha sido la más acertada?
La idea de que el presidente Gonzalo fue ejecutado clandestinamente después de abril de 1993, y más exactamente antes del mes de octubre del mismo año ha cobrado cuerpo a partir de una serie de elementos secretos hechos públicos después de la caída de Fujimori y Montesinos. Existen muchos indicios, incluso algunos testimonios, que conducen a una verificación más exacta de esta hipótesis. Por ejemplo, se conoce ahora que las "cartas de paz" pidiendo una negociación de la guerra popular no fueron redactadas por el presidente Gonzalo como propagandizó el gobierno. Su autor, de acuerdo a una auto confesión, fue Rafael Merino Bartet, quien reivindica la autoría de las mismas. (Declaraciones a Caretas, 9 de mayo 2002). Las declaraciones de Merino, no sólo descubren al verdadero autor de las misivas de paz, sino que revelan también las incongruencias en el manejo y montaje de las mismas. Como se verá más adelante, las afirmaciones de Merino al ser entrecruzadas con los testimonios de Montesinos (vladivideos) no dan ningún resultado coherente, y eso es producto de las mentiras con la que el gobierno ha intentado ocultar durante 9 años la desaparición del jefe guerrillero y presentar como cierto un "acuerdo de paz" que nunca existió.
Ahora se sabe también que el plan que elaboró y ejecutó el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) para "hacer capitular a Gonzalo" se denominó "Aluvión en los Andes" como dice Vladimiro Montesinos, o "Tempestad en los Andes", como ha dicho Merino a la revista Caretas. Según la versión de Merino, este plan tuvo dos partes: La fase A destinada a buscar información del prisionero y: fase B, dirigida a convencer al presidente Gonzalo "que su captura había significado el descabezamiento de la organización", y que no tenía más camino que la capitulación. Lo que oculta Merino son los métodos que se utilizaron para lograr ambas fases. No cabe duda que dicho plan se ejecutó en los sótanos del SIN y sus ingredientes fueron la tortura, el crimen, el montaje fílmico, la falsificación de cartas y una abundante publicidad en los medios de comunicación. Los videos sobre el presidente Gonzalo y las "cartas de paz", que tanto Fujimori, así como Montesinos y Merino han presentado, para dar muestras de veracidad a la "capitulación de Gonzalo", fueron los elementos ejes que sustentaron al plan "Aluvión en los Andes". Merino es un civil de 69 años de edad, 34 de ellos dedicados a servir a los militares. Desde 1968 se enganchó con las sucesivas dictaduras militares. Sirvió al general Velasco alvarado y después lo hizo con el general Morales Bermúdez. En 1980 (fin de las dictaduras directas de las Fuerzas Armadas) inició su carrera en el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) y a partir de 1990 se puso bajo las ordenes de Montesinos.
Se conoce también ahora (de acuerdo a testimonios que entregamos en este mismo artículo) que el presidente Gonzalo al ser desaparecido fue reemplazado por un personaje que ha doblado en el aspecto físico al presidente Gonzalo. Es sobre la base de este montaje teatral que se construye la vida virtual del presidente Gonzalo. Es esta "resurrección" de laboratorio, la que sirve ahora para propagandizar la "huelga de hambre de Gonzalo", o el reciente "diálogo" (1° de mayo) entre el presidente de la "Comisión de la Verdad y Reconciliación" y el jefe guerrillero. Ha quedado descubierto también que Montesinos era el que dirigía el "comité central del Partido Comunista del Perú" que desde 1993 el SIN hizo funcionar en la Base Naval del Callao. De esto da cuenta el mismo Montesinos, que a través de los vladivideos muestra como convocaba y dirigía los "debates" del "comité central", integrado entre otros por Osman Morote, Edmundo Cox, María Pantoja, y otros capituladores que han venido trabajando para Montesinos y el SIN.
"Cartas de paz": dimensión estratégica y muerte del Dr. Guzmán
Las "cartas de paz", constituyen el elemento clave para entender por qué Fujimori y Montesinos ejecutaron clandestinamente al jefe de la guerrilla peruana, en lugar de fusilarlo como lo habían planificado en setiembre de 1992, y que incluso estaba aprobado en un consejo de ministros. ¿Por qué estas cartas?. Ellas fueron construidas como parte medular de un plan estratégico antisubversivo de largo alcance, cuyo propósito fundamental fue la aplicación de una estratagema policial dirigida a liquidar la armazón ideológica-política (pensamiento Gonzalo) de la guerrilla maoísta. Como lo dijo el propio Montesinos, la aplicación de este operativo psicológico era para "asegurar la derrota estratégica de sendero luminoso". En efecto, tanto los expertos americanos que desde 1980 venían participando activamente en la lucha contra la guerrilla maoísta, así como la policía peruana, estaban convencidos que la captura del presidente Gonzalo (setiembre 1992) siendo un hecho importante en la lucha contrainsurgente, estaba lejos de constituir el fin de "sendero luminoso".
La propaganda oficial que identificaba la captura del presidente Gonzalo con una derrota estratégica de la guerra popular, se desinfló tan rápido como aumentó la actividad subversiva en Perú. Según cifras oficiales de la policía y el ejército si para el año 1992 se registraron 2,992 acciones subversivas, en 1993 estas aumentaron a 3,760. Esta realidad, que resultaba diametralmente diferente a la propaganda que hablaba de la "derrota de Sendero Luminoso", no pasó desapercibida ni para la policía ni para los funcionarios norteamericanos. El coronel Benedicto Jiménez Bacca, uno de los ex jefes de la policía antiterrorista del Perú (DINCOTE) y que formó parte del equipo policial que capturó al presidente Gonzalo, dijo: "La detención de Abimael Guzmán Reinoso el 12 de setiembre de 1992, conjuntamente con tres miembros del Comité Central, constituyó una victoria importante, pero sólo desde el punto de vista táctico, no estratégico...".(Benedicto Jiménez Bacca, Inicio, Desarrollo y Ocaso del Terrorismo en el Perú, Tomo II mayo 2000). ¿Qué hacer entonces?, para que la captura del jefe maoísta se transforme, de triunfo pírrico en "derrota estratégica" de la subversión. Esta pregunta fue planteada en los términos más solemnes por la Subcomisión de Asuntos del Hemisferio Occidental del Congreso de los Estados Unidos. En efecto, el 23 de setiembre de 1992 a pocos días de la captura del presidente Gonzalo, esta instancia del congreso americano efectúo una reunión específicamente para analizar el "fenómeno senderista". Dicho evento presidido por Robert G. Torricelli, se hizo una sólo pregunta: "La preocupación más inmediata sin embargo, es qué hacer con Guzmán, y cómo asegurar que su captura signifique el final de la organización guerrillera, Sendero Luminoso". Es a partir de interrogantes como la formulada en el senado de los Estados Unidos, que surgirá el plan (Aluvión en los Andes) para "demoler el pensamiento Gonzalo, y tratar de liquidar de esta forma la fibra ideológica de la revolución peruana.
Y en efecto, tal como lo anotamos en "Operación capitulación" , el propósito político de las cartas de paz fue romper la unidad entre el pensamiento Gonzalo y su gestor. Era claro que el cuestionamiento de los fundamentos ideológicos y políticos del PCP no podía provenir directamente de algún organismo del Estado, menos de la policía y las fuerzas armadas que por naturaleza y formación intelectual son incompetentes para enfrentar a la subversión en este terreno. En este campo habían fracaso los partidos políticos oficiales, así como sus más famosos intelectuales (senderólogos, etc.) que desde 1980 hicieron vanos intentos de oponerse a la teoría y planteamientos doctrinarios de los maoístas peruanos.
La única forma de alcanzar este propósito era enfrentando a Gonzalo contra Gonzalo, o mejor dicho haciendo que el jefe de la guerrilla peruana rechazara todo el camino teórico práctico que había recorrido desde la primera mitad de la década del 60 hasta su captura. En lo fundamental se buscó presentarlo renegando de sus principios ideológicos-políticos y de su militancia en la doctrina marxista. Mediante el truco de las "cartas de paz", el presidente Gonzalo, que hasta antes de su captura había calificado a Fujimori de pobre diablo , "taimado y cínico . chumbeque enganchado en la punta de las bayonetas... no es un hombre de principios.." (Discurso y comentarios acerca del golpe de Estado, II Pleno del Comité Central, abril 1992), ahora halagaba sus dotes de presidente triunfador con quien incluso se podía establecer negociaciones de paz. Así mismo, si antes había dicho que la guerra era la única vía para resolver el problema de los pobres del Perú, ahora decía que la "paz era una necesidad insoslayable de la nación y de la sociedad peruana". Si en setiembre de 1992 (discurso en la jaula) llamó a continuar la guerra popular, ahora decía que la abandonen para entregarse en los brazos de la policía fujimorista. Si antes había dicho que el capitalismo burocrático no tenía viabilidad, ahora decía que Fujimori sentaba bases para el desarrollo económico del país y naturalmente del capitalismo burocrático. Si antes había dicho "el mando nunca muere", ahora decía que el partido había sido descabezado y que no valía la pena seguir en la lucha por el poder. Si en su último discurso llamó a la formación del Ejército Popular de Liberación, ahora pedía la disolución del mismo. Y así sucesivamente, perdido en la negación de su vida y obra, el presidente Gonzalo de gran estratega político y revolucionario de primera fila en Perú y en América Latina, aparecía como un político de baja monta que estúpidamente analizaba al revés y patas para arriba los problemas políticos del país y del mundo.
La dimensión estratégica de las "cartas de paz" provinieron de un régimen mafioso que gobernó el país sin el más mínimo escrúpulo moral, donde el arte de la mentira, la trampa, el montaje, el chantaje y la patraña política, se convirtieron en la alquimia para convertir el día en noche y la falsedad en verdad. Una de las características principales del marco político del país en el cual se fabricaron las "cartas de paz", fue el manejo dictatorial y policial del Estado, del poder judicial y de los medios de comunicación. Ahora, al haberse revelado los vladivideos, se conoce los millones de dólares que la mafia de palacio de gobierno distribuía en diarios, revistas y canales de televisión. En esta realidad, el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) y otras instancias militares y policiales, tuvieron el control absoluto de la información y la noticia. Es aquí en este terreno, propicio para el montaje mediático, donde brotan las "cartas de paz", que desde comienzo a fin estuvieron rodeadas de incoherentes mentiras que fueron fabricadas por Vladimiro Montesinos y el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). Hay que anotar que absolutamente todo lo que la prensa peruana informó desde octubre 1993 sobre las "cartas de paz", se nutrió exclusivamente del SIN y de las propias manos de Vladimiro Montesinos. No se conoce una investigación independiente del periodismo peruano respecto a este hecho. Es por ello que la información sobre las misivas de paz y la "capitulación de Gonzalo", tuvieron desde inicio a fin una orientación policial y antisubversiva.
Un paquete de montajes y mentiras incoherentes
Bastaría hacer un seguimiento de las absurdas mentiras y la incoherencia de estas mismas, para dar por terminada cualquier duda de que las "cartas de paz", salieron del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) y no de las manos del presidente Gonzalo. Así por ejemplo, el 13 de setiembre de 1993 Fujimori desmintió a través de canal 2 de televisión (TV controlada por Montesinos) que el gobierno hacia tratos con el jefe de la guerrilla maoísta, de quien dijo "no se logró la capitulación de éste debido al marco mental muy rígido del conductor de la guerra subversiva". Agregando además que "Abimael Guzmán no tiene radio ni televisión. Tampoco se le da periódicos ni revistas, solo posee una Biblia católica que relee continuamente". (La República 13 de setiembre 1993). Curiosamente el mismo día de la elocución televisiva de Fujimori, el SIN estaba realizando la primera grabación de la lectura de las "cartas de paz" (así está consignado en un documento titulado "Asumir y combatir por la Nueva Gran decisión y Definición", que el gobierno adjudicó al presidente Gonzalo y que el SIN se encargó de distribuir en Perú y en el extranjero). ¿No conocía esto Fujimori?
Dos días después de estas declaraciones, es decir el 15 de setiembre y a sólo 48 horas de la negación de capitulación del presidente Gonzalo, Fujimori obtiene la primera "carta de paz" mediante la cual se le solicita "negociar la guerra popular". No hay que olvidar el hecho curioso que la primera "carta de paz", se hace publica el 1° de octubre 93 en la sede de las Naciones Unidas (ONU). En esta misma sala fue donde en agosto de 1990, la representación norteamericana presentó un trucaje fílmico contra Irak (el asesinato en Kuwait de 300 niños recién nacidos) que sirvió como pretexto "humanitario y moral" para que el Consejo de Seguridad de la ONU, aprobará la guerra contra el Estado iraquí.
¿Qué milagro ocurrió para que un Gonzalo que leía solo la Biblia y completamente aislado del mundo exterior, como anunció Fujimori en la televisión, acabara firmando una declaración de capitulación?. Esta incoherencia es más notoria aún, cuando el 6 de octubre de 1993 (cerca de 20 días de la primera carta) nuevamente el Gonzalo encerrado en un hueco bajo tierra y que sólo tenía ojos para la Biblia envía la segunda carta en la cual es más explícito y donde hace un "análisis concreto de la situación concreta" del país como se dice en dicha misiva, afirmando la derrota de la guerra popular y lanzando loas por los éxitos que venía logrando Fujimori. ¿Cómo hizo este Gonzalo para hacer su "análisis concreto" sin mirar la realidad?. El trucaje en este caso es evidente, y se ve la autoría y procedencia del tal "análisis". Sólo Fujimori y Montesinos, eran los interesados en presentar la situación peruana floreciente y color de rosas. Es decir mostrar lo contrario de la brutal realidad. En octubre de 1993, el sistema político peruano estaba quebrado por el golpe militar dirigido por Fujimori y Montesinos, y en el Estado había ingresado una corrupción sin límites. La quiebra económica, social y política estaba en pleno auge, cuya expresión más significativa se refería a la indigencia de más del 60% de la población peruana. En este terreno, el repunte de la guerrilla maoísta era más que evidente, situación que se expresaba (según cifras del gobierno), en 305 acciones guerrilleras por mes.
Pero la irracionalidad y la incoherencia en la historia de las "cartas de paz" no proviene exclusivamente del ex presidente peruano. Vladimiro Montesinos y Rafael Merino que reclaman la paternidad en la capitulación de Gonzalo, incurren a cada momento en grotescas contradicciones respecto a este tema. Por ejemplo, Montesinos en una conversación que mantiene el 14 de abril de 1998 con agentes secretos de EE.UU, señala que lograr la firma de las "cartas de paz" le tomó un "año de trabajo", y como dice él tenía que ir "todas las noches" desde "las 10 de la noche hasta las 3, 4 de la mañana" para convencer a Abimael Guzmán. (Transcripción del vladivideo 876, 14 de abril 1998). Por su parte Rafael Merino Bartet, afirma (Caretas 9 de mayo 2002) que doblegar a Guzmán y llevarlo a la posición de capitulación le bastó "tres o cuatro reuniones", "le hice ver que no tenía sentido continuar con la lucha armada", dice Merino. Y así sucesivamente, uno tras otro se turnan en la invención de las más inverosímiles mentiras. Montesinos, hablando de un vídeo donde se ve imágenes del presidente Gonzalo suscribiendo las "cartas de paz", dice que hacer esta grabación le costó un trabajo de un año. Sobre el mismo tema, Merino dice que hizo una filmación semejante, pero con la diferencia que este vídeo se hizo desde lo primeros días de la reunión con Gonzalo. Montesinos, hablando del presidente Gonzalo dice de él: "es un analista...es un tipo cerebral... el tipo es un filósofo, no es un hombre cualquiera o sea tiene una profundidad al hablar....es un hombre pensante, un hombre muy fino...un genio, un tipo brillante". (Transcripción del vladivideo 876, 14 de abril 1998). Por su parte Merino cuando se refiere al nivel intelectual del presidente Gonzalo dice: "Me desilusionó profundamente. Pensé encontrarme con un peso pesado y hallé a un peso pluma. Me dio la impresión de estar frente a un hombre de un sólo libro. Abimael sólo conocía a Mao". (Declaraciones a Caretas, 9 de mayo 2002).
¿Por qué tantas incoherencias en la versión oficial sobre las "cartas de paz" y el presidente Gonzalo?. ¿No bastaría contar una sola historia y asunto arreglado?. El método de propagandizar distintas versiones para ocultar una principal y verdadera, es un viejo truco que utilizan los ejércitos y los aparatos de inteligencia desde hace decenas de años. En la jerga militar se denomina "guerra psicosocial" o "guerra de inteligencia". Las mentiras entrecruzadas de Fujimori, Montesinos y Merino buscan crear el caos en esta historia, y a partir de ello ocultar la desaparición del presidente Gonzalo y encubrir el montaje en torno a las "cartas de paz". Estas historietas, en apariencia inofensivas y muchas veces hasta estúpidas, tienen un propósito político bien determinado. Por ejemplo, Merino cuenta (Caretas, 9 de mayo 2002) que en una de las "conversaciones con Guzmán", "le preguntamos si nos hubiese matado en el caso de haber tomado el poder. El claro, respondió que no, y que al contrario, el partido nos habría dado cargos importantes. Le preguntamos cuáles. Dijo que al doctor Montesinos le habría dado el Ministerio del Interior y a mí el Servicio de Inteligencia Nacional". Aquí el invento de Merino, tiene un propósito concreto: presentar al presidente Gonzalo como un pobre hombre, que bastó unas cuantas semanas en prisión para que pierda toda referencia del carácter de clase de la organización de la sociedad socialista. ¡Que incluso, podía nombrar como Ministro del Interior a Montesinos en lugar de ajusticiarlo con la pena capital!.
Así como el ejemplo que acabamos de mencionar hay otros indicios que muestran que las "cartas de paz" se insertaron en un montaje que comenzó en 1993 y que ahora con otros métodos más sutiles continúa. En uno de los vladivideos se puede ver con que cinismo Montesinos a tratado este asunto y las falsedades que éste trasmitía incluso a sus más allegados. En la transcripción del vladivideo A15-B8, Montesinos conversa con Tuleda Van Breugel. Ahí afirma que el presidente Gonzalo le dijo que la entrevista que hizo El Diario en Julio de 1988 no existió y que todo se debió a un montaje que él (Abimael Guzmán) había autorizado para "probar que existía". Montesinos cuenta de la siguiente manera su supuesta conversación con el jefe guerrillero: "Mire, usted sacó el año 88 (la entrevista), le hizo Arce Borja en El Diario La Entrevista del Siglo...¿Eso es verdad o no es verdad?. Bueno, -me dijo (Gonzalo)- es una cosa que en realidad no la hice yo, nunca la di sino autoricé que la hicieran para poder hacer parecer como que existía....". (Transcripción audio realizado por el Congreso de la República el 13 de octubre 2001). La conversación Montesinos-Tudela, es un ejemplo excepcional que muestra como Montesinos ponía en boca del presidente las más absurdas falsedades. Afirmar que el jefe guerrillero había dicho que la entrevista fue un cuento fabricado por El Diario, correspondía en esos momentos a las pretensiones del gobierno de borrar del mapa todo el valioso legado teórico realizado por el jefe de la guerrilla peruana en un espacio de cerca de 30 años de lucha social. La "Entrevista del Siglo", como nosotros la calificamos, constituye un auténtico documento de la revolución peruana, y uno de los mejores aportes hechos por el periodismo peruano. Además, jamás se puede pensar que el presidente Gonzalo (de seguir vivo) podría negar una entrevista que se concretizó en base a un acuerdo del I Congreso del PCP realizado en 1988. La negación de la "Entrevista del Siglo" por parte de Montesinos, tuvo el mismo sello de fábrica que las "cartas de paz". Estos embustes se han manejado holgadamente con la seguridad de que el presidente Gonzalo desaparecido desde hace mucho tiempo nada podría hacer para aclarar a sus detractores.
Las cartas al contrario de lo que se dijo oficialmente, no buscaron una negociación política entre la guerrilla y el gobierno. En Perú o en cualquier parte del mundo, la negociación entre subversión y el Estado son hechos que ponen en evidencia dos partes en contienda, que al margen del carácter político de la negociación (capitulación, tratos diplomáticos, etc.) discuten planteamientos y pedidos. En el caso peruano, la lucha armada nunca pudo estar negociada por sus prisioneros, ni siquiera por algunos de sus más altos mandos que al ser apresados (por seguridad del partido y en aplicación de normas lógicas) se quedan al margen de la dirección de la guerra. En el caso de las "cartas de paz", como montaje y plan antisubversivo, sólo otorgó beneficios a sus inventores (el gobierno). El presidente Gonzalo en el hipotético caso de que hubiera negociado con Montesinos por lo menos tenía la posibilidad de reclamar un alivio en el duro sistema carcelario en que lo mantenían y que lo saquen de su encierro a más de 6 metros bajo tierra. Eso ni publicitariamente ha sido así, y resulta absurdo creer que la negociación existió. El más ingenuo de los mortales, sabe que en el desarrollo de una negociación algo se reclama, algo se gana. Tratándose de una guerrilla como la peruana que en 1993 efectuaba cerca de 4 mil acciones militares al año, las negociaciones de haber existido, se presentaban mucho más sustanciosas y negociables. En este caso los negociadores (que se han presentado como dirigentes de la guerrilla) pudieron conseguir alguna jugosa prebenda de tipo personal, y por qué no incluso la libertad. Pero parece que no ha sido así, y los capituladores, como Morote, María Pantoja, Cox Beuzeville, y otros que se pusieron como alfombra persa a los pies de Montesinos, siguen tan presos como antes y ahora sólo atinan a realizar huelgas de hambre para seguir vendiendo la baratija de la capitulación.
Asesinato y vida virtual del presidente Gonzalo
En la siniestra lógica de las "cartas de paz", el presidente Gonzalo tenía que ser asesinado para después "resucitar" y pedir un "acuerdo de paz" con Fujimori. Es en este capítulo de la historia secreta de las "cartas de paz", donde Montesinos asesorado por expertos de la CIA Americana y respaldado por el gobierno y las fuerzas armadas, se encarga de construir la vida virtual del jefe guerrillero. Ni técnicamente ni políticamente había dificultad para armar el tabladillo y presentar las "cartas paz" como si ellas provendrían del presidente Gonzalo. El dinero para este fin era incalculable. Los dólares provenían del narcotráfico, del saqueo del Estado y de la "colaboración" directa norteamericana. Tanto Montesinos como Fujimori, obtenían más de MIL MILLONES de dólares anuales del negocio de la droga. Todo esto con el beneplácito de la CIA. Como señala en un artículo el periodista de los Estados Unidos Karen de Young (publicado el 22 de septiembre 2002 en el Washington Post), la CIA argumentó en varias ocasiones que Montesinos era un buen aliado de Estados Unidos y que las acusaciones que existían en su contra en materia de derechos humanos y narcotráfico no habían sido probadas. En efecto Montesinos era el ahijado preferido de la CIA, y es con su apoyo que el asesor de Fujimori se atreve incluso a fabricar un montaje fílmico manipulatorio contra el general Mac Caffrey, el zar de la lucha anti antidrogas de los Estados Unidos.
Entre 1990 y el 2000 la CIA (Central Intelligence Agency) entregó secretamente 10 millones de dólares a Montesinos para sostener el trabajo de inteligencia nacional. La mayor parte de este dinero sirvió para financiar la fabricación de las "cartas de paz". Aparte del dinero, las clases políticas del Perú y sus partidos, hundidos en un proceso de descomposición total, se convirtieron en dóciles "opositores" de un régimen que tenía el completo control del Estado y la sociedad civil. Como parte de este control, el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) controlaba la televisión, la mayoría de diarios, revistas y emisoras radiales del país. Como se conoce ahora, Montesinos entregaba millones de dólares a varios canales de televisión y por lo menos a una docena de medios de comunicación escritos. Bajo estas condiciones, redactar algunas cartas con la misma escritura del presidente Gonzalo y fabricar uno o varios videos para presentarlo a la televisión no resultaba ningún problema para un gobierno mafioso que imponía su voluntad a través del crimen, la represión y el chantaje.
La vida virtual del presidente Gonzalo, como lo dijo Montesinos, resultó de la "inspiración" de una película. Esta parte de la historia sale a la luz cuando Montesinos narra sus fechorías a Tudela que en esos momentos era el embajador fujimorista en las Naciones Unidas. Ahí Montesinos hablando de las "cartas de paz" dice lo siguiente: "Así es y sabes donde saqué eso, de la película...Leyendo el texto se me ocurrió el tema...Este trabajo me duró un año, y después del año el Presidente llega a las Naciones Unidas con la carta que le pide un Acuerdo de Paz. ¿Te acuerdas?, esa carta me costó un año de trabajo, un año, todo...". (Conversación Montesinos-Tudela, transcripción audio realizado por el Congreso de la República el 13 de octubre 2001). En esa "vida virtual", cinematográfica, el jefe guerrillero desaparecía físicamente, pero volvía a la vida a través de trucos fílmicos y por qué no reemplazado por un actor cuando las circunstancias lo demandaban.
Sobre esto último, hay una prueba testimonial que conduce a la certeza de que alguien desde 1993 a asumido el rol teatral de reemplazar al jefe guerrillero. Una prueba de mucho peso para llegar a esta conclusión, fue la denuncia que hicieron en un comunicado público (marzo 2001) un grupo de prisioneros de guerra del penal de Yanamayo y que ningún medio de comunicación publicó. Estos prisioneros señalan que el 22 de noviembre del 2000 fueron conducidos desde Yanamayo al penal de la Base Naval en el callao con el propósito de reunirse con el presidente Gonzalo. Ahí fueron llevados a una sala donde al poco rato entró un oficial de La Marina acompañado de un individuo que pretendió hacerlo pasar como el jefe de la guerrilla maoísta. El marino les dijo "ahí está su jefe" y se inició una corta conversación entre los visitantes y el supuesto presidente Gonzalo. La conclusión que sacaron los prisioneros de Yanamayo sobre el encuentro con el "presidente Gonzalo" que encontraron en la Base Naval, es que éste es un impostor bastante rudimentario y con una nula preparación política. Según la propia narración de los prisioneros de Yanamayo, la persona con la cual ellos conversaron, "...demostró tener desconocimiento de eventos y acuerdos partidarios... La reacción ha pretendido embaucarnos suplantando al Presidente Gonzalo en su afán de seguir tapando la realidad, y continuar engañando al pueblo con ese engendro de acuerdo de paz que ya fracasó...Analizando los hechos nos lleva a concluir que existe la posibilidad de que el Presidente Gonzalo haya sido desaparecido...".(Prisioneros de Guerra del penal de Yanamayo, marzo 2001).
Sin dudas, la fabricación de la vida virtual del presidente Gonzalo, significó para Montesinos uno de sus mayores logros al frente del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). Este hecho puesto en la balanza antisubversiva tuvo sin dudas, más peso que la misma captura del jefe guerrillero en setiembre de 1992. Esto no pasa desapercibido para Montesinos que en octubre del 2000 (sin que nadie le formulara la preguntara ) y cuando se encontraba en plena desgracia anunció telefónicamente a Radio Programas del Perú, que él "salvó del fusilamiento a Abimael Guzmán". Dijo entonces que gracias a su gestión no se aplicó un decreto ley que establecía que el presidente Gonzalo fuera ejecutado junto con la señora Myriam Iparraguirre y un tercer dirigente del PCP. ¿Cómo interpretar lo dicho por Montesinos? Era claro que estaba transmitiendo un mensaje a Fujimori, haciéndole recordar que fue él (Montesinos) quien se encargó de eliminar al presidente Gonzalo y volverlo a la vida virtual a través de las "cartas de paz".
El Diario Internacional N° 59
Bruselas, 17 de mayo del 2002