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Movimientos Sociales

Encuentro de Organizaciones Sociales de Rosario: la necesidad de multiplicar las voces

enREDando


EL primer piso del Centro Cultural Bernardino Rivadavia estaba colmado y vestido en sus paredes con el colorido de las decenas de posters que contaban cada una de las historias de las comunidades presentes en la sala. Allí estaban representantes de centros comunitarios, vecinales, cooperativas, grupos eclesiales, asociaciones civiles, es decir todo el abanico de formas que la organización social ha tomado en los ultimos años en la ciudad.
La casi hora de espera para el arranque sirvió para saludar a viejos amigos y conocerse con nuevos, que fue una de las mayores expectativas con la que luchadoras y luchadores sociales llegaron al encuentro y que en principio no se vio contemplada.
Con un estilo más académico que popular, la jornada se planteó con talleres montados alrededor de la charla de un especialista, para que a partir de ahí circulara el micrófono.
En el taller del que participó enREDando, Rovere, con un tono muy llano y palpando el ánimo del público que lo escuchaba, desarrolló la importancia de darle respaldo a la formación de redes. Es decir, contar con expertos, que muchas veces están en los mismos barrios, para superar conflictos en los grupos de los barrios, lugar donde hoy se concentran la casi totalidad de las actividades de la gente. "El vecino ahora es un socio", remarcó, apelando a una analogía que reforzaba la importancia de la asociatividad, el reconocimiento mutuo y la colaboración solidaria como presupuestos básicos para liberar una gran energía en el desarrollo de proyectos que superen la grave crisis por la que pasamos.
Terminada la exposición, el micrófono empezó a viajar de una punta a la otra del salón y la voz de los participantes tomó un peso muy importante en relación al contenido de la charla previa. Así, el Encuentro fue pareciéndose cada vez más a una gran asamblea popular.
Con un criterio muy inteligente, y casi sin posibilidad de controlar el clima de asamblea que se instaló, los coordinadores dejaron correr la pelota, interviniendo sólo en algunos momentos en que afloraron algunas pocas preguntas.
"Queremos conocernos entre todos en la zona Oeste", "trajimos papelitos con nuestra dirección para que se los lleven todos", "nos ponemos a disposición de todos por si les sirve lo que tenemos", fueron las frases que, con micrófono o sin micrófono, más se escucharon durante el transcurso de la tarde.
Además, se repitieron reclamos de dignidad y de superación del asistencialismo, pedidos de tolerancia y unidad entre los distintos sectores, rechazos a la utilización política de la pobreza y expectativas de recuperación del empleo. Estos fueron algunos de los ejes que animaron la discusión en el plenario, cuyas conclusiones la Municipalidad se comprometió a difundir.
Volver a encontrarnos en los centros de distritos y repetir con más frecuencia y con más tiempo estos encuentros fueron algunas de las puntos de coincidencia. Y los participantes no desconocieron el rol del municipio en la convocatoria pero, tal como lo había señalado el propio Rovere, plantearon la necesidad de encontrar un entendimiento para "juntar esfuerzos entre sociedad y estado, ya que en los últimos años hemos delegado demasiado la responsabilidad en él".
En cuanto a la comunicación, representantes de la organización Rosario Vive recordaron que cotidianamente están "en casi todas las esquinas de Rosario" y se ofrecieron como vehículo entre las rganizaciones sociales y el resto de la sociedad. Por otro lado, se propuso publicar en www.enredando.org.ar la nómina de participantes.
No se dejó de escuchar, como es de esperar en toda asamblea que se precie de tal en estos días, el "que se vayan todos". Pero quedó en claro tambien un sentido para esa frase tan emblemática: el pueblo organizado "quiere entrar" en las decisiones y ser escuchado más que nunca respecto de lo que le toca vivir y sufrir, porque asume la realidad con responsabilidad, esa misma responsabilidad que, como también señaló Rovere, no siempre se asume desde el poder económico y el poder político.