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Latinoamérica

9 de julio del 2003

Brasil: El gorro y el jueguito de domingo

Roberto Antonio Liebgott
Servicio Informativo "Alai-amlatina"
El "Brasil de la esperanza" es un caso raro y serio. Primero Lula, el Presidente de la República, recibe con euforia a los líderes del Movimiento de los Sin Tierra (MST) -hasta parecían los tiempos de Lula candidato- y después manda a sus ministros y líderes al Congreso Nacional a dar explicaciones sobre el hecho de que él (Presidente de la República) se haya puesto en la cabeza, durante la audiencia, el gorro del MST. ¿Cuál es la razón para tamaña repercusión? ¿Por qué un gobierno democrático y popular tiene que justificar, a través de los medios de comunicación, la realización de la audiencia con los líderes del mayor movimiento organizado de Brasil? ¿Por qué Lula y su gobierno necesitan someterse a tamaño apremio?

Existen razones para eso y ellas son de orden político, económico y de naturaleza obscura, o sea, el gobierno de Lula es rehén de la Confederación Nacional de Agricultura (CNA), de los partidos de extrema derecha y del latifundio, por eso la tropa de choque de Planalto salió a los medios de comunicación a explicar la audiencia y su folklorización.

Las razones de naturaleza política son bien explícitas, o sea, la bancada de apoyo a Lula es, en su mayoría, dominada por las oligarquías regionales que detestan la idea de que se realice la reforma agraria en Brasil y por tanto, chantajean al gobierno sometiendo su apoyo o voto, a las llamadas reformas, en tanto el Presidente de la República diga siempre amén a sus intereses regionales. Las razones de naturaleza económica son explicitadas con el alegato de que las tierras son bienes particulares y productivos, que generan riqueza al país, que fortalecen las exportaciones y para que todos se convenzan de eso, la Red Globo de Televisión hace programas especiales diciendo que la producción agrícola, durante el último año, alcanzó un record en nuestro país. ¿Para qué hacer reforma agraria si el latifundio produce excedente, y si Brasil es el mayor exportador de granos del mundo? Es más, existe la tesis del derecho de propiedad y que éste puede ser defendido, incluso con milicias armadas, principalmente contra invasores del MST que, de acuerdo con los medios de comunicación que apoyan a Lula, "no quieren tierra y muchos nunca fueron agricultores, son convocados, por los líderes del Movimiento en las periferias de las ciudades, con promesas de obtener tierra y empleo y a cambio deben montar campamentos en los bordes de los caminos para armar desorden. Por lo tanto, el objetivo no es la reforma agraria, sino político y de intereses oscuros". Las razones de la naturaleza obscura serán develadas cuando el gobierno federal deje de ser sumiso a los grandes propietarios, cuando revoque la Medida Provisoria 2183/56 del 24-08-2002, cuando mande arrestar a hacendados y sus pistoleros que portan ilegalmente armas, inclusive de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, amenazando a los trabajadores rurales sin tierra e instigando a la violencia, y cuando, en un programa de gobierno, ponga en práctica la idea de la reforma agraria.

Los medios de comunicación y la élite al folklorizar o enfatizar, de forma impropia, el uso del gorro rojo en el encuentro del MST con Lula, hizo un mero sofisma, creando una aparente división entre el gobierno y la élite, cuando en verdad el acto sirvió para que el MST iniciase un diálogo tardío sobre la necesidad de que este gobierno implemente una política de reforma agraria, y de parte del gobierno, para decir al Movimiento, "yo soy amigo de ustedes, tengan paciencia! El Brasil no puede ser cambiado de la noche a la mañana, no podemos hacer fanfarronadas" O sea, el gobierno quiere el fin de las "invasiones" y el MST no puede comprometer las relaciones del gobierno de Lula con las oligarquías. Por su parte, el MST dijo que cree en el Gobierno, y por lo tanto, éste debe poner en práctica lo que prometió cuando eran amigos. La élite, solidificada por los medios de comunicación, quiere que el gobierno continúe ignorando el tema de la reforma agraria.

Por lo tanto, el gorro rojo es apenas una cortina de humo o pura jugada de marketing y que por debajo de eso, son delineadas las negociaciones para las acciones del gobierno en conjunto con la élite del poder. O sea, el gorro no es el pueblo dentro del palacio, ni el pueblo siendo gobierno; el gorro, para Lula, puede hasta ser nostalgia, pero no referencia ideológica como muchos estiman. Basta seguir las relaciones establecidas, por este gobierno, en el Congreso Nacional con los partidos y en la economía, con los banqueros internacionales y el Fondo Monetario Internacional, FMI.

Pero para relajarse, siempre tiene el fútbol de domingo en la Granja del Torto. Por lo demás, es ahí que los medios de comunicación muestran al Presidente de la República satisfecho, pareciendo pueblo, pareciendo obrero jubilado. Desgraciadamente, así como "la pelota es víctima en las peladas" de los ejecutivos de Planalto, el pueblo es victima de los juegos de poder, con una gran diferencia, éstos acontecen todos los días.

Roberto Antonio Liebgott es integrante del Cimi Sul