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Latinoamérica

29 de noviembre de 2003

¿Reafirmazo en Carabobo? Reapareció el coronel golpista Pedro Soto
Muchos cohetes y pocas firmas

Isrrael Sotillo y Edith Franco
Rebelión

Valencia, 28 de noviembre de 2003.- Un sur indiferente y un norte movilizado, caracterizaron la primera jornada de recolección de firmas de la oposición en la capital carabobeña.

Desde tempranas horas se instalaron los centros de recolección de rúbricas en toda Valencia, lo cual se hizo sin mayores inconvenientes; solo se reportaron las tardanzas de siempre; es decir, retrasos al momento de la instalación de las mesas. En todo caso, fue un verdadero amanecer de fuegos artificiales.

La mayor afluencia de público contrario a la Revolución Bolivariana se congregó en la Avenida Cuatricentenaria en las cercanías de la Unidad Educativa Sagrado Corazón, donde hubo firmantes hasta pasadas las seis de la tarde; un poco menos fue la presencia en la Pedro Castillo de Prebo. Pero mucho menor aún fue en la San José de Tarbes, muy cerca del Colegio de Lourdes de la Avenida Bolívar.

De otro lado, en Naguanagua, donde se congregaban más opositores fue en la zona del Sambil, allí, un poco más de 100 personas esperaban por firmar después de las cinco de la tarde. En la Urbanización La Granja, casi nadie mostraba interés por el "reafirmazo"; al igual que en el Patinódromo en los predios de la Casa de la Cultura.

Pero si en la zona norte de la ciudad del Cabriales, se veían banderas y se oían cornetazos en los vehículos que transitaban; al sur, por el contrario, los centros de acopio de firmas, aparecían semidesiertos al momento de nuestro recorrido. Así lo observamos en cuatro centros de la Parroquia Miguel Peña: Sindicato de Educadores en El Palotal; Plaza Santa Rosa; Fe y Alegría por la San Juan y el Liceo Alejo Zuloaga. Donde si habían varios ciudadanos (no pasaban de quince) aguardando para firmar al ocaso del sol, fue en la Fundación Mendoza, concretamente, al frente del Colegio Luisa Cáceres de Arísmendi.

Por su parte, los adversarios del gobierno bolivariano del Municipio Los Guayos, amanecieron lanzando cohetes al aire, lo que no se correspondió con la movilización durante el día hacia los lugares destinados para firmar; así lo pudimos constatar en Los Cerritos de Paraparal y en la Plaza Bolívar donde escaso público hacía presencia.

La nota discordante la puso la Empresa Súmate, la cual pretendió entorpecer el proceso de recolección de firmas, colocando centros paralelos muy cercanos a los autorizados por el Concejo Nacional Electoral, lo que generó la protesta de los observadores afectos al proceso de cambios liderizado por el Presidente Hugo Chávez Frías.

DE ULTIMA HORA

Al momento de redactar esta nota periodística se nos informó acerca de la retención de dos de los observadores del Movimiento Quinta República (MVR) en el centro de recolección de firmas aledaño al Colegio Pedro Castillo de Prebo, por parte de los solicitantes del revocatorio.

A los bolivarianos, se les quiso obligar a firmar el acta del día, a la que éstos se negaron, por considerar que la misma tenía una serie de irregularidades. Incluso, fueron amedredentados por policías del gobierno de los Salas quienes vestían de civil y dejaban lucir sus pistolas al cinto: "tienen que firmar el acata o si no, no se van de aquí", les decían.

El responsable del Comando Ayacucho en Carabobo y candidato a gobernador, Eliécer Otaiza , tuvo que trasladarse de emergencia al lugar para interceder por la libertad de los militantes del MVR, quienes fueron forzados a permanecer por más de dos horas en el sitio en contra de su voluntad.

Uno de los agitadores era el coronel golpista Pedro Soto, quien tiene cuentas pendientes con la justicia venezolana por los sucesos del 11 de abril; éste se hacía acompañar por Antonio Ecarri, un desgastado dirigente político carabobeño de triste recordatorio en la región.

Estos señores, como en los mejores tiempos de la Plaza Altamira, profirieron improperios contra Otaiza, quien no cayó en provocaciones y logró, finalmente, ponerle término a la tensa situación generada por la conducta intolerante de la oposición.