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La vieja Europa

29 de mayo del 2003

Cerco a la nmigración en el estado español
Ceuta y Melilla, prisiones al aire libre según la OIT

Canal Solidario

La Unión Europea y sus políticas de fronteras cerradas se llevan un buen rapapolvo en el último informe de la Organización Internacional del Trabajo, 'Migraciones de africanos del Sur del Sáhara hacia la Unión Europea a través de Marruecos'. Para este organismo internacional los Quince se preocupan demasiado por proteger el espacio Schengen y luchar contra la inmigración ilegal y no trabajan lo suficiente en la prevención y la integración. La mejor muestra de esto se encuentra en Ceuta y Melilla, calificadas por la OIT como "prisiones al aire libre". Los inmigrantes subsaharianos que hoy se encuentran en estas ciudades autónomas lo único que pueden hacer, según la OIT, es "esperar y desesperar" ya que Marruecos no puede ni quiere hacerse cargo de ellos y el gobierno central español se opone a que sean transferidos a la península. Según el informe, el Gobierno español considera que en Canarias, Ceuta o Melilla los inmigrantes están más controlados y que alcancen el continente europeo "podría ser visto como una victoria" que animaría a otras personas a emprender el viaje.

La primera consecuencia de esta política es la aparición de tensiones permanentes no sólo entre los propios inmigrantes sino también con la población residente en estos lugares que sienten amenazada su seguridad y en cierto modo, relegados por la administración central.

La pelota en el tejado de Marruecos

La UE ha convertido a los países de tránsito, como Marruecos o Argelia, en sus policías de aduanas sin recibir nada a cambio, denuncia la OIT. En 1992, la Unión Europea y Maruecos firmaron un acuerdo de readmisión que obliga a que el país árabe cambie sus relaciones con terceros países en aras de la extradición y elabore una política que se encargue del control de las fronteras y la integración de los inmigrantes. Pero este programa no se ha puesto en marcha ya que tendría consecuencias políticas y presupuestarias que Marruecos no puede asumir sin ayuda de la UE. Además, el Gobierno del reino alauita tendrían que enfrentarse a la gran proporción de su población civil que es emigrante.

Las grandes víctimas de este sistema son los indocumentados que pasan por Marruecos en su largo viaje hacia "El Dorado" europeo. Acosados y maltratados por la policía, la mayoría de ellos esperan años antes de poder cruzar el Estrecho y, huyendo de las autoridades, se han mudado a montes cercanos a Tánger ya que, sin papeles, no tienen derecho ni a poder dormir en un hostal. La alternativa a esta situación es, para los expertos de la OIT, aumentar la colaboración con los países de transito que no pueden hacerse cargo de todas estas responsabilidades. Esta cooperación no debe limitarse a garantizar recursos materiales y asistencia técnica sino también llevar a cabo campañas de información y prevención.

Además, demanda la creación de un programa de desarrollo dirigido a reducir las diferencias Norte-Sur que haga disminuir el número de inmigrantes económicos y una colaboración administrativa con los países de donde proceden los inmigrantes.