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La vieja Europa

11 de noviembre del 2003

Pobreza y desigualdades
La Agenda 2015

Rafael Díaz-Salazar(*)
Attac
Rafael Díaz-Salazar, profesor de Sociología de las Desigualdades Internacionales en la Universidad Complutense. "El 2015 se convertirá en una fecha memorable para evaluar si avanzamos hacia la civilización o perpetuamos la barbarie"

El diseño estadounidense de la agenda política internacional está bloqueando diversas iniciativas que tienen objetivos de gran calado para construir una justicia global. El secretario general de la ONU, el último informe del PNUD y la plataforma Agenda 2015 han reactivado recientemente los acuerdos suscritos en la cumbre del Milenio para impulsar la acción colectiva contra la pobreza mundial. En estos momentos en que aparecen con toda nitidez las verdaderas intenciones de la guerra a Irak, debemos reintroducirlos en el debate ciudadano y las decisiones políticas. Se trata de ocho objetivos muy concretos con un calendario muy preciso para conseguirlos: el 2015. Ese año se convertirá en una fecha memorable para evaluar si los humanos avanzamos hacia la civilización o perpetuamos la barbarie.

El primero de estos objetivos consiste en reducir a la mitad el número de personas que viven con ingresos inferiores a un dólar diario y la cantidad de seres humanos que padecen hambre. El segundo objetivo es lograr la educación primaria universal, de tal forma que todos los niños y niñas del mundo terminen un ciclo completo de educación primaria. Relacionado con esta cuestión, se plantea el tercer objetivo que persigue promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer, eliminando las desigualdades de género en todos los niveles escolares.

El ámbito de la salud es central en la denominada Agenda 2015. Por ello, se plantea reducir en dos terceras partes la mortalidad infantil de los menores de cinco años (cuarto objetivo), mejorar la salud de las mujeres mediante la reducción de la tasa de mortalidad materna en tres cuartas partes (quinto objetivo), detener el avance del sida y disminuir la incidencia del paludismo y la malaria (sexto objetivo).

Garantizar la sostenibilidad ambiental constituye el séptimo objetivo. Con él se persiguen metas muy concretas: reducir a la mitad el número de personas que carecen de agua apta para el consumo y mejorar la vida y el hábitat de al menos 100 millones de habitantes de los cerca de mil que se ubican en los suburbios de las megápolis del Sur.

Para poder conseguir lo anterior se plantea formar una Asociación Mundial para el Desarrollo (octavo objetivo) a través de un pacto internacional mediante el cual los gobiernos de los países del Sur se comprometan a dar prioridad al gasto público social y a mantener una administración pública honesta y eficaz. Por su parte, los gobiernos de los países ricos han de tomar las siguientes decisiones: cancelar deuda externa, incrementar la ayuda al desarrollo, desmantelar los aranceles comerciales y suprimir los subsidios agrarios (más de 300.000 millones de dólares anuales) que crean un comercio internacional injusto.

Según estimaciones del PNUD, se requieren como mínimo 100.000 millones de dólares anuales para conseguir estos objetivos. Recordemos que la Ayuda al Desarrollo de todos los países de la OCDE es de 57.000 millones de dólares (entre cuatro y cinco veces inferior a la deuda externa cobrada) y no está concentrada en modo alguno en ellos. El presupuesto de Estados Unidos para el primer mes de la guerra a Irak ascendió a cerca de 80.000 millones de dólares y Bush ha solicitado al Congreso otros 87.000 millones de dólares para la nueva fase de la presencia estadounidense en ese país .

El desarrollo de la Agenda 2015 plantea cuestiones políticas y económicas importantes. Es necesario que la UE la convierta en un eje clave de su política internacional y cree un fondo económico específico para su financiación. El pacto o contrato social internacional requerido debe llevar a instaurar en la ONU un nuevo Consejo de Seguridad Socioeconómica como piedra angular de un amplio proceso de refundación. Ahora bien, para refundar la ONU hay que realizar dos pasos previos: redefinir las relaciones UE-EE.UU. y reforzar el nuevo G-3 (Brasil, India y Sudáfrica) ampliándolo a más países estratégicos del Sur hasta crear un nuevo polo internacional.

Desde el punto de vista económico, además del aumento de la ayuda al desarrollo y la concentración de ésta en estos objetivos, es imprescindible activar programas de cancelación y reinversión de deuda externa y decidirse a instaurar la tasa Tobin reivindicada por los movimientos del Foro de Porto Alegre. Según diversos expertos de Attac, un impuesto del 0,5% a las transacciones cambiarias en el ámbito de la economía especulativa llevaría a la obtención anual de un billón y medio de dólares, cantidad más que suficiente para financiar los objetivos señalados.

*Rafael Díaz-Salazar, profesor de Sociología de las Desigualdades Internacionales en la Universidad Complutense.